viernes, 23 de enero de 2015

La Santidad en la preparación de la Santa Cena



Cuando hablamos de la Santa Cena, nos estamos refiriendo a la ceremonia más sublime de la Iglesia del Señor Jesús, porque Él mismo la instituyó.

Además, es el momento en el que todo el pueblo de Dios renueva su Alianza con el Salvador.

La importancia de la Santa Cena es exclusivamente espiritual, tanto, que el Señor Jesús afirmó que cada vez que participáramos de la misma, haríamos memoria de Él, como está escrito:

“Haced esto en memoria de Mí.” 1 Corintios 11:24 

Según el diccionario, la palabra memoria significa, entre otras cosas, recuerdo, espíritu, mente.

Por lo tanto, desde la preparación de la Santa Cena, hasta el momento en el que es servida al pueblo, debe ser hecha en espíritu, ¡recordando siempre a nuestro Redentor! Siendo así, existe santidad desde la preparación hasta el momento en que cenemos.

La Santa Cena debe ser preparada en una sala limpia, con una higiene total.

Deben utilizarse elementos indispensables, como guantes, barbijos, delantales y cofias para el cabello, porque no podemos dejar que algo indeseable ocurra, como por ejemplo, un cabello en la bandeja o en los elementos.
Las personas elegidas para manipular los elementos deben estar en espíritu y evitar cualquier conversación hasta que todo esté terminado.
Con respecto a los elementos, los mismos deberán ser de calidad, y las bandejas deben estar impecablemente limpias. Haciéndolo de esta manera, estaremos reverenciando a nuestro Señor con lo mejor de nosotros y también serviremos al pueblo de la forma como Él espera que lo sirvamos. Es decir, con espiritualidad, temor y santidad.

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