jueves, 16 de octubre de 2014

EL ARADO



Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62 

Al observar este pasaje bíblico, generalmente pensamos que se refiere a los ex pastores, ex obreros, etc., que se abstuvieron de dar continuidad a la Obra de Dios, dejándola atrás, siguiendo sus propias razones. 

Sin embargo, al analizarlo con profunda atención, entendemos claramente, a través de los detalles, su verdadero significado: El arado, instrumento de labor destinado a preparar la tierra, estaba hecho de una rama de árbol en forma de horquilla, atado por un yugo en una extremidad y por una reja fijada a una chapa de hierro en la otra. 

Era empujado por una yunta de vacas o bueyes o por una pareja de burros, guiados por el labrador. 

O sea, cuando el Señor Jesús cita ese ejemplo, Él, de inmediato, Se imagina a alguien arando la tierra y mirando hacia atrás, sin dejar el arado. Desde este punto de vista, comprendemos que este consejo es dirigido a los que ejercen la Obra de Dios con desatención, despreciando su importancia. 

El arado, que vino a su memoria en esa época, era el producto artesanal tirado por bueyes, los cuales eran guiados por hombres atentos, enfocados en el punto de llegada, manteniendo el surco o el riego siempre en una línea continua, con el fin de lanzar la semilla y mantener la plantación alineada. 

Así, muchos continúan dentro de la Obra, y, a pesar de la sensación de bienestar proporcionada por la "experiencia", terminan conformándose y relajándose en la fe, desviando su principal atención en la perfección de la Obra de Dios y dejando de enfocarse en la vida espiritual, pasando a extrañar el pasado, los deseos por lo prohibido y las demás ilusiones de este mundo. 

Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos. 
Números 11:5

Mientras sucede eso, su ministerio va perdiendo valor, siendo enseguida visto por todos a su alrededor como un pésimo trabajo, aun creyendo que está todo bajo control.

Recuerde: 

Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder. Proverbios 1:32 


 Obispo Marcello Brayner

1 comentario:

  1. Es fuerte, así es. A veces nos escondemos en el hecho de pensar que mientras estamos en la iglesia estamos bien, y mientras estemos ahí, aun estamos aptos para la Salvación, y no es así, el hecho de descuidar el foco en la vida espiritual, descuidar el foco en la obra de Dios y el relajo en la fe nos distancia de el real y verdadero objetivo que debemos tener.

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