martes, 29 de julio de 2014

La llama del alma





Había una vez un rey, que a pesar de ser muy rico, era un hombre sencillo, completamente separado de sus riquezas y muy querido por su pueblo. 

Un  día, uno de sus súbditos le preguntó cómo podía tener tantas riquezas  y seguir siendo un hombre humilde. Y el  rey  ordenó a sus soldados: 

jueves, 24 de julio de 2014

LA LLAMA DE LA FE


“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” 
2 Timoteo 1:6


Cuando un obrero cae en su fe, eso no ocurre del día a la noche, es un proceso largo y lento.

Y todo comienza con el “enfriamiento espiritual”, que es la disminución de la llama de la fe que habita en cada obrero.
Es esa llama la que lo hace tener sed de buscar el Espíritu Santo, de evangelizar, de ponerse su uniforme y trabajar en las reuniones, de atender a las personas, etc.

Cuando esa llama comienza a disminuir, la sed también va disminuyendo, y entonces aparecen las excusas: trabajo, familia, cansancio, etc.…

Si el obrero no se reaviva espiritualmente, la llama se apagará completamente, dando lugar a las pasiones del mundo, y esa persona, que era tan dedicada a la obra de Dios, terminará cayendo en las trampas del diablo.

Obreros:

Vamos a avivar la llama de la fe, porque Jesús cuenta con ustedes para despoblar el infierno y poblar el Reino de Dios.




Viernes 1 de Agosto a las 22 horas
VIGILIA DEL AVIVAMIENTO
(Con todos los obreros uniformados)
Avenida Corrientes 4070, Almagro.
Transmisión para todo el país.


Los esperamos

Pr. Ronaldo Moura


martes, 22 de julio de 2014

Estar muy bien casado


El matrimonio de quien pretende servir a Dios sea en el altar, o sea en el atrio es el paso más importante después de su conversión. No es en vano que el hombre más sabio, más rico y que más tuvo mujeres, y que aun así haya sido el más infeliz de los hombres, haya llegado a la conclusión de que "el que halla esposa, halla el bien..." (Proverbios 18:22). Salomón probó toda la gloria de este mundo y no logró ser feliz porque no logró hallar una esposa...

Él tuvo muchas y muchas mujeres que ciertamente le agradaron a sus ojos, pero ninguna le trajo el bienestar del corazón. Finalmente, ya cansado de tanto buscar con los ojos físicos, Salomón llega a la desilusión cuando dice: "Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso." (Eclesiastés 7:26)

Todos los siervos de Dios tienen que buscar tener una familia muy bien estructurada y muy bien fundamentada en la Palabra de Dios. Eso comienza en su matrimonio. Es a partir de la elección de una persona llena del Espíritu Santo y que tenga el mismo deseo de servir a Dios, en el altar o en el atrio, que se va a formar una familia.

Cuando la pareja tiene el propósito dirigido hacia la voluntad de Dios, sirve como generadores de hijos de Dios. Abraham y Sara son un excelente ejemplo de eso, inclusive el propio Señor exhorta a reflejar nuestras vidas en ellos, cuando dice: "Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué." (Isaías 51:2)

Fue a partir de Abraham y Sara, nuestros padres en la fe, que nació una gran nación de Dios. De la misma forma, cuando la pareja tiene una formación moral y espiritual fundamentada en la Biblia y se entrega totalmente al servicio de la voluntad de Dios, el Espíritu Santo hace generar hijos de Dios a través de ella. Verifiquemos, por ejemplo, la relación entre Abraham y Sara. La Biblia muestra que ellos eran una pareja perfecta. Aunque vivían en una sociedad inmoral y corrupta, Abraham siempre fue fiel a su esposa.

Su amor y su fidelidad a Sara mostró el carácter que Dios buscaba para hacer surgir una gran nación. Lo mismo se dio con Noé cuando Dios quiso preservar la raza humana. Él halló gracia delante de Dios porque era un hombre "justo, perfecto en sus generaciones..." Lo que significa decir que mantenía el patrón moral y espiritual de acuerdo con Dios, aun viviendo en una sociedad corrupta. Era marido de una única mujer, lo que ciertamente demostraba su amor y fidelidad en su carácter. 

Obvio que cuando se ama y se es fiel a la persona con quien hacemos una alianza a través del casamiento, la probabilidad de también serlo con Aquel a quien no vemos pero en quien creemos es mucho mayor. Esa es la razón por la cual los que desean servir como exponentes en las manos de Dios deben tener como referente su vida matrimonial. De lo contrario, ¿cómo alguien puede servir como instrumento en las manos de Dios si su vida familiar es un desastre? ¿Cómo puede servir de testimonio del Señor Jesucristo?

Jamás podemos olvidar que nuestro comportamiento inmaculado vale más que las palabras de prédica. Además de que, si no somos capaces de amar y de ser fieles a las personas a quienes vemos, ¿cómo lo seremos a Aquel a quien no vemos? Lo más importante para Dios no es lo que hacemos sino lo que somos. Lo que somos habla más que lo que hacemos.

La esposa del obrero tienen que ser verdaderamente una mujer de Dios y perfectamente integrada en el trabajo que su marido ejecuta para su Señor. Su posición como mujer de un siervo es de auxiliadora. Su trabajo es auxiliar como sierva también, pero sometiéndose al liderazgo espiritual de su marido.

Cuando un matrimonio está mal edificado, las probabilidades de que genere hijos problemáticos son muy grandes.

Extraído del libro: Cómo Hacer la Obra de Dios del obispo Edir Macedo

miércoles, 16 de julio de 2014

Fuente de vida y muerte


No podemos caminar en dos direcciones opuestas, no podemos agradar y adorar a Dios y a los hombres. Son cosas que se excluyen y se repelen, cuando se trata de la elección como el bien supremo de la vida, pues según las palabras del Señor Jesús, si alguien ama al mundo, el amor del Padre no puede estar en él.

Cuando el hombre coloca su corazón en las cosas mundanas, estas pasan a dominarlo. Y siendo dominado por ellas, la persona pasa a vivir egoístamente. Así, comienza a tomar actitudes egoístas e insanas, se aparta de Dios y deposita sus esperanzas solamente en sus riquezas terrenales, como sucedió con el hombre de la parábola del rico insensato, que pensaba que la vida consistía en la abundancia de bienes, y de esta forma se esforzaba para formar grandes depósitos para su propia satisfacción y perdurar durante largos años, sin demostrar ninguna preocupación de orden espiritual.

El razonamiento del rico era absurdo en dos sentidos: primero, pensaba poder alimentar su alma con bienes materiales; segundo, pensaba encontrar en el gozo personal de los bienes materiales el bien supremo de la vida, excluyendo a Dios y al prójimo. En el sermón del monte, Jesús enfatizó: "Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón" (Mateo 6:21).

El gran mal de la modernidad está en el hecho de colocar su corazón en las riquezas, pues creen poder comprar todo. Es el egoísmo dominando su razón y todas las acciones humanas. De allí surge la necesidad de modificar esa mentalidad materialista e inferior, tocándoles a los cristianos crear un nuevo tipo de persona, consciente de su utilidad y valor.

Jesús no condena la utilización de las riquezas, sino la soberbia del hombre en su propio poder, visto que el valor del hombre es definido por la cantidad del objeto que ama y al que se consagra.

Donde estuviera su tesoro, allí estará su vida. Si su tesoro es Jesús, entonces, su vida es toda dedicada a Él. Pero si su corazón estuviera en las cosas que perecen, entonces, su destino es vivir egoístamente colocando todas las cosas por encima de Dios. Salomón dijo: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida" (Proverbios 4:23).

La verdad es que cuando colocamos nuestro corazón en Dios, con sinceridad, recibimos el retorno por nuestra dedicación: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33).

El cristiano debe estar atento a su corazón, pues de él proviene la fuente de vida y el camino hacia la destrucción.  

lunes, 14 de julio de 2014

¿Qué significa que el obrero esté en el banco?

Aproveche la oportunidad para autoevaluarse y reconciliarse con Dios


El banco, es decir, el alejamiento de alguien de las funciones de obrero, NO ES UN CASTIGO, sino una OPORTUNIDAD para que el que fue apartado se arregle con Dios.

Eso sucede porque nosotros no apartamos a los que están bien, a los que se dedican, a los que se muestran obedientes y humildes. Al contrario, a estos nosotros buscamos que estén más cerca y les damos más responsabilidades. Pues al árbol que da frutos Dios lo poda, para que este dé aún más frutos.

Los que son apartados durante un tiempo es para que vean lo que está equivocado dentro de ellos y lo arreglen, corrijan sus caminos y se aparten del error, del pecado, de todo el mal practicado, y para que haya con eso una reconciliación con Dios.

El que actúa así, pasa por su desierto y llega a la tierra prometida, o sea, se vence a sí mismo, vuelve a la práctica del trabajo activo en la Iglesia y nunca más desea volver al banco, porque pasa a odiar los errores que lo hicieron detenerse en el tiempo.

Mientras que este obrero estaba en el banco, Dios no pudo usarlo como quería, y así la Obra quedó atrasada en su propia vida, porque quedó afuera del campo de batalla hasta ser curado.

Sin embargo, el obrero que se recupera, vence y regresa. El padre que ama, exhorta. También existen otros que son puestos en el banco para su propia recuperación. PERO porque la etapa de la enfermedad espiritual está en el último grado, no hay cómo recuperarse (el árbol que no dé frutos será cortado y lanzado al fuego).

Estos empeoran, se levantan contra las autoridades de la Iglesia, se rebelan, hacen divisiones, quieren llevarse con ellos la tercera parte, o incluso más que eso, terminan perdiendo la visión espiritual aún más y se lanzan hacia el fondo de la cueva, donde los leones les despedazarán los huesos y les devorarán su carne hasta que no sobre a b s o l u t a m e n t e NADA, y el resto de la carne podrida queda tirada hasta desaparecer naturalmente, volviéndose polvo y siendo olvidado para siempre.

Donde hay un cadáver, allí estarán los buitres, con la más pura certeza.

viernes, 11 de julio de 2014

El último enemigo


Los enemigos no faltan: la miseria, la soledad, el desempleo, la infelicidad amorosa, los vicios, las deudas, los problemas familiares, etc. Son innumerables, pero todos pueden ser vencidos.

Sin embargo, de todos los enemigos, el mayor es la muerte. Algunas personas tienen conciencia de eso, pero otras aun no saben que la muerte es un enemigo. La muerte le llega a sanos y enfermos, jóvenes y viejos, ricos y pobres. Puede llegar en cualquier momento y lugar, sea en la calle, en casa, en el trabajo, en el hospital, en el avión, en la iglesia… No avisa antes de llegar. Para la muerte, el lugar no tiene importancia.

Cuenta una historia que la muerte le dijo a un hombre que aquella semana vendría por él. Desesperado porque no quería morir, intentó engañarla. Fue a un baile de disfraces y resolvió vestirse de payaso. Cuando la muerte llegó al baile, buscó al hombre y no lo encontró. Entonces dijo: “Ya que no encontré a quien vine a buscar, me llevaré a este payaso”.

El gran problema es que las personas se han preocupado en vencer a otros enemigos y han ignorado al mayor de todos que es la muerte. Cuando llega el momento de enfrentarla, la prioridad por haber vencido a los otros enemigos hace que las personas sean vencidas por ella. El texto sagrado dice: “El último enemigo a ser destruido es la muerte”. 1 Corintios 15:26 Quiere decir que después de la muerte no hay más nada que vencer. Ella debe ser vencida ahora, y el sacrificio para que permanezca vencida debe ser diario.

La frase: “Una vez salvo, salvo para siempre” es un engaño del diablo.

Por eso el Señor Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23
Pero, si ella llega ahora, en este momento, ¿quién será el vencedor? ¿Ella o usted?

Para los vencidos por la muerte todavía existe el daño de la segunda muerte, que es el lago de fuego: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Apocalipsis 2:11

viernes, 4 de julio de 2014

Credenciales de siervo




“Moisés, Mi siervo…”- dijo el Señor a Josué.

La credencial de siervo de Dios no es el título. Apóstol, profeta, evangelista, pastor, maestro, obispo, obrero, doctor en teología, en filosofía o algo por el estilo, no caracterizan al siervo verdadero.

La credencial del siervo de Dios es servirlo.

A causa de eso, está muerto para el pecado, está muerto para el mundo, está muerto para la familia y está muerto para sí mismo.

Su vida no le pertenece, su familia no le pertenece, ni sus pertenencias personales le pertenecen.

Todo lo que a él se refiere pertenece a su Señor.

Vive para servirlo.

Su Señor es el Único motivo de vivir.

Él no vive, sino que su Señor vive en él.

Él no se justifica, sino que el Señor lo justifica.

Su servicio no está restringido al Altar, a la iglesia o a sus oficinas.

Donde él este, allí estará el siervo del Altísimo.

Y el Dios-Padre del Dios-Hijo honrará al siervo con el Dios-Espíritu Santo. Juan 12:26

No hay vacaciones, feriados ni descanso alguno. El Señor es la fortaleza de su descanso.

El Señor Se sirve de él las 24 horas del día por el resto de su vida.

Su servicio comienza en la Tierra y se extiende hasta el Cielo por toda la eternidad.

El siervo del Señor Jesucristo vive para servirlo.

La recompensa del siervo de Dios es el privilegio de ser llamado por el Señor como Mi siervo.

Así fue con Moisés y con todos los demás…

¿Usted ha sido siervo/a?

¿Todavía quiere ser siervo/a?