jueves, 10 de octubre de 2013

18º Día del Ayuno de Daniel

Patito feo
Conozco muy bien el significado literal de “patito feo”. Viví eso en la adolescencia, entre compañeros de la escuela, en el trabajo y hasta en la iglesia donde conocí a mi Señor y Salvador.

Gracias a Dios por mi origen simple y de clase media baja. Si no fuese así, sabe Dios dónde estaría.

Conocí los sinsabores de la falta de muchas cosas. En compensación conocí los valores de la vida humilde, especialmente cuando se trataba de la dignidad de la palabra empeñada. Mis padres fueron mis héroes en este mundo.
Más tarde, eso me ayudó mucho a creer en la Palabra de Dios. Si valoraba la palabra empeñada de mis padres, aun siendo humanos fallos, imagine la Palabra que salió de la boca de Dios.

Hoy, al ver personas harapientas, sufridas, injusticiadas y abandonadas, me acuerdo de mi pasado. No era harapiento, pues mis padres nunca nos dejaron faltar lo necesario para nuestra educación.

Pero, en honor a la verdad, sólo me sentía realmente humano y no patito feo cuando estaba dentro de casa.

Hablo esto por usted, mi querido, que siente la soledad y el abandono.

En este instante, tal vez usted se sienta ignorado, vacío, triste y sin contención.

Jesús vino para gente como usted y como yo. Patitos feos de la vida. Personas simples, perdidas, sobre todo humildes de espíritu. Él me halló y ciertamente lo está hallando en este exacto instante.

Ni sé por qué le estoy enviando estas líneas.

Pero creo que el Espíritu de Él me tocó y ahora me usa para tocarlo a usted.

No importa lo que usted hizo o dejó de hacer, no importan sus carretas de pecados, ni mucho menos su pasado triste y vacío. No importa lo que otros piensen de usted…

Lo que realmente importa es lo que Él piensa de usted.

Él lo ama y demuestra eso ahora envolviendo su ser.

Sepa una cosa: Él acaba de encontrarlo ¡ahora!

Mientras usted está leyendo este texto, el Espíritu de Jesús hace caer por tierra el peso de sus culpas, acusaciones, pecados o pasado.

Sus pensamientos cambian, su vacío se llena.

Nace un nuevo día para usted. La tristeza da lugar a la alegría. En este momento, usted no sabe si llora o se ríe.

Alguna cosa fuerte está tomando su interior. Es que el Espíritu Santo está operando una nueva vida en usted.

¡Gracias a Dios!

Bienvenido a la familia de Dios.

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