viernes, 27 de septiembre de 2013

5º Día del Ayuno de Daniel

Las dos ofrendas
El Arca de la Alianza fue tomada por los filisteos en la guerra contra Israel. Ella simbolizaba la Gloria de Israel. Durante los 7 meses en los que estuvo entre los filisteos trajo enfermedades, muerte y plagas al pueblo.

El Arca de la Alianza era sagrada. Representaba la presencia de Dios en medio de Su pueblo al igual que los diezmos y ofrendas. Quien los retiene está sujeto al espíritu de la maldición.

Por eso, cuando Dios dice para Su pueblo que traiga los diezmos y ofrendas a Su casa, enseguida Él garantiza reprender al devorador. Esto es, la maldición o la plaga que consumió a los ladrones.
Presionados por la maldición de retener el Arca, los filisteos resolvieron devolverla para Israel. Y consultaron a sus sacerdotes y adivinadores como podrían devolverla.

Incluso siendo siervos del mal ellos tenían conciencia de que sin ofrenda por la culpa no cesaría la plaga.

En aquel caso, respondieron: Conforme al número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro, y cinco ratones de oro, porque una misma plaga ha afligido a todos vosotros y a vuestros príncipes. Haréis, pues, figuras de vuestros tumores, y de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel…” 1 Samuel 6:1-5 


La ofrenda de sacrificio por la culpa es obligatoria.

El rey David también tuvo que sacrificar para remover la maldición de la plaga que había caído sobre el pueblo de Israel.

Dios tuvo que sacrificar a Su Hijo Jesús para remover la plaga del pecado sobre la humanidad.

Quien quisiera ser lleno del Espíritu Santo ha de sacrificar su voluntad, sus deseos y su propia vida para recibirlo.

Ese tipo de ofrenda es una manifestación de fe que impone obediencia.

La persona cree, sacrifica y es libre de la maldición por obediencia o, entonces, sufrirá las consecuencias de la maldición por la desobediencia.

La ofrenda de sacrificio tiene que existir. Si no fuera hecha para el beneficio personal de la salvación eterna, lo será para el maleficio de la perdición eterna.

La bendición viene por la obediencia a la Palabra de Dios con sacrificio. La maldición viene por causa de la desobediencia a la Palabra de Dios.

Una cosa es cierta: Obedeciendo o no la Palabra de Dios, el sacrificio siempre estará presente. Para la salvación o para la perdición.

Quien sacrifica, obedece; quien obedece, sacrifica y es salvo. Quien no sacrifica, desobedece; quien desobedece, no sacrifica y será sacrificado en el Lago de fuego y azufre.

La ofrenda espontánea es inspirada por el Espíritu de Dios.

Al contrario de la ofrenda por la culpa, cuando hay cambio, la ofrenda inspirada por el Espíritu envuelve pureza y grandeza de espíritu. Es la más pura expresión de amor, desprendimiento y confianza en Dios.

El ofrendante da sin esperar nada a cambio. Da por la fe, por el amor… Da con total alegría. Es llamada de ofrenda liberal porque es inspirada por Dios.

El propio Espíritu Santo, a través de Pablo, enseña sobre este tipo de ofrenda, cuando dice:
“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” 2 Corintios 9:7 

¿Quiere recibir la plenitud de Dios?

Entonces, sacrifique su plenitud para Él.

Es todo por todo.

Quien cree, amén. Quien no cree, paciencia.

Obs. Los textos han sido más largos porque creo que los internautas tienen más tiempo para leer, releer y meditar.

Dios los bendiga.

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