martes, 24 de septiembre de 2013

2º Día del Ayuno de Daniel

Lenguas extrañas
Cuando se habla del Bautismo en el Espíritu Santo, en seguida viene a la mente del creyente el hablar en lenguas extrañas.

No hay sed de Dios, ni deseo de cambiar de vida y mucho menos de querer servir como templo del Espíritu Santo, sino sólo la voluntad de hablar en lenguas.
Esa codicia “santa” no tiene nada que ver con Dios. Antes bien, es pura manifestación de vanidad estimulada por espíritus engañadores. Estos se “suben al tren” del espíritu de la emoción y aprovechan para engañar a los incautos con sensaciones extrañas, que culminan en palabras extrañas.

Es por eso que muchos están en la onda del “cae-cae”, del andar de cuatro patas como el león del zoológico.

Esas y otras aberraciones suceden justamente por falta del Espíritu de la Verdad.

El deseo del bautismo en el Espíritu Santo no puede, bajo ningún concepto, tener como objetivo el hablar en lenguas. Si se habla, según el ejemplo bíblico, amén. Si no se habla, ¿cuál es el problema? El Espíritu de Dios no está sujeto a lenguas extrañas. La ausencia de hablar en lenguas no puede servir como motivo de duda para el impedimento de la acción Divina.

El bautismo en el Espíritu Santo no es para hablar en lenguas, sino para habilitar a los siervos de Dios a hacer Su voluntad y realizar Su obra.

Por otra parte, en un mundo podrido e hipócrita, repleto de ofertas camufladas del infierno, ¿cómo discernir el bien del mal?

¿Cómo saber quién es quién, para enamorarse y casarse según la voluntad de Dios?

¿En qué área profesional seré más útil para el Reino de Dios?

¿Cuál iglesia es de Dios?


¿Cómo discernir el falso del verdadero hombre de Dios, si todos hablan y predican Su Palabra?

¿Cómo separar la cizaña del trigo?

¿Cómo reconocer la voz de Dios y la del diablo?

Esas y otras dudas son claramente dirimidas con la dirección del Espíritu Santo.


¿Quién mejor que Él para guiar a Sus hijos a toda la verdad?

El Señor Jesús dijo: “… cuando venga el Espíritu de Verdad, Él os guiará a toda la verdad”. Juan 16:13

Oh, mi Dios y mi Padre, en Nombre del Señor Jesús, guarda a Tu pueblo de los espíritus del anticristo y del engaño.

Amén.

1 comentario:

  1. es verdad solo con la dirección del Espíritu de Dios podemos saber quien es de Dios y quien no

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